Lorena pasó por un momento muy difícil cuando se enteró que si pequeña niña, de tan sólo ocho años, tenía la enfermedad. Aunque al principio le costó aceptarlo y lidiar con la situación, de a poco lo fue afrontando. Dos años después, decidió ayudar a otras familias que puedan estar pasando por algo similar. El aprendizaje y el acompañamiento son los dos ejes de esta iniciativa.

Es imposible no preocuparse cuando un hijo está enfermo, aunque se trate de un resfrío. A veces, el hecho de no poder hacer más que acompañarlos, es algo frustrante.
Lorena pasó por una situación muy dura cuando se enteró que su niña, de ocho años, tenía diabetes. En principio fue muy difícil de asimilar, dado que se trata de una afección crónica con la que hay que vivir para siempre.
Ella es enfermera, pero en un primer momento le costó mucho hacerse a la idea.
“La idea surgió en torno a ella, porque fue difícil ir sobrellevando situaciones cotidianas en las que hay alimentos que no se pueden ingerir, o de hacerlo, debe ser de manera controlada y medida.
Lorena admitió que al principio le costó aceptar la situación, pero con el tiempo se dio cuenta de que era muy importante estar informada. Como una señal del destino, previo al diagnóstico, ella participó de distintos congresos y talleres en el marco de su profesión de enfermera.
“Ahora la idea era compartir experiencias, conocimiento, porque la verdad en un momento me sentí muy sola y me hubiera gustado tener más charlas con niños que pasaron por la misma situación, porque uno como profesional lo ve de una manera, pero como mamá es muy duro”, aseveró.
Este domingo, a las 17 horas, se reunirán en la Feria de Artesanos del centro de Jesús María, para que todas las familias y los pacientes puedan asistir.
La intención es compartir una merienda y repetir el encuentro cada dos semanas.
03-09-26


