El 65% de los alumnos quedará fuera del sistema de raciones alimentarias y sólo accederán al beneficio quienes cumplan con los requisitos establecidos en el correspondiente informe socioeconómico. Desde la institución lamentaron la decisión y realizan gestiones para garantizar un plato de comida a todos los estudiantes.

La Escuela ProA de Colonia Caroya, al igual que el resto de los establecimientos que funcionan bajo esta modalidad, cuenta con jornada extendida, lo que implica que los alumnos permanezcan ocho horas diarias dentro del establecimiento.
Por esa razón, desde su creación, los estudiantes recibían desayuno, almuerzo y merienda a través del programa Paicor.
Sin embargo, en las últimas horas se conoció una modificación impulsada por el Gobierno de Córdoba que restringe el beneficio al 35% de la matrícula, dejando afuera buena parte de los 216 alumnos que asisten actualmente.
La medida generó preocupación y malestar entre las familias, ya que obliga a reorganizar la logística diaria para garantizar que los estudiantes puedan almorzar durante la jornada escolar.
En diálogo con Noticias Jesús María, el director de la institución, profesor Gustavo Frizza, aclaró que no se trata de la eliminación del Paicor en la escuela, sino de una modificación en los criterios de acceso.
Explicó que desde la apertura del establecimiento todos los alumnos podían acceder al servicio, pero que ahora el programa decidió aplicar el esquema basado en evaluación socioeconómica.
Si bien reconoció que la medida apunta a optimizar recursos públicos, advirtió que genera una situación compleja para la comunidad educativa.
Frizza remarcó que la decisión no depende ni de la escuela ni del municipio, que sólo se encarga de la logística una vez recibidos los recursos provinciales.
Además, sostuvo que por las características particulares de la Escuela ProA resulta fundamental sostener el servicio alimentario para la totalidad de los estudiantes, por lo que están realizando “ingentes gestiones” ante las autoridades de Paicor para que la medida sea revisada.
“Es imposible que los chicos busquen su comida, la calienten y se sienten a comer; no tenemos la infraestructura”, señaló.
Actualmente, los alumnos almuerzan en conjunto en el comedor escolar, que cuenta con cocina industrial y cinco trabajadores afectados al servicio, cuya continuidad laboral también podría verse comprometida.
Desde la institución se propuso como alternativa que las familias de los alumnos excluidos pudieran abonar una cápita mensual para sostener el servicio, aunque desde Paicor, por el momento, descartaron esa posibilidad.
En paralelo, el municipio también realiza gestiones ante Provincia para intentar revertir la medida, aunque hasta ahora no hubo avances concretos.
Mientras tanto, la comunidad educativa insiste en que la decisión contradice el espíritu igualador y equitativo que históricamente caracterizó a esta política pública en Córdoba.
Foto: Diario El Despertador
04-05-26


