Emotiva despedida a “Susi”, la perra de la Comisaría

Después de 9 años de ser la mascota de la Departamental Colón, finalmente se fue al cielo. Los proteccionistas de Jesús María dejaron un tierno mensaje en las redes sociales. La cuidaron hasta el final, pero su cuerpo no pudo más. Aquí compartimos su historia.

En las últimas horas se conoció el fallecimiento de Susi, la perra que habían adoptado desde hace 9 años en la Departamental Colón.

Fue abandonada junto a su hermana, aunque esta última fue adoptada por una familia de barrio Parque Suizo. Las dos compartían un aspecto morfológico que las distinquía: eran chupinas.

Pero Susi se quedó y, con el tiempo, los uniformados de la Departamental y la Comisaría comenzaron a encariñarse y finalmente se quedó con ellos.

Aunque nunca fue entrenada, ni formó parte oficial de la fuerza, era una compañera inseparable de los efectivos que realizaban sus tradicionales rondas de infante, es decir, a pie, por distintos sectores del centro de la ciudad.

Cuando uno llegaba a la Comisaría, muchas veces tenía que pasar por encima de Susi, que en general estaba echada en el hall de ingreso.

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Así comenzó a formar parte de la diaria de los oficiales de Guardia, que se encargaban religiosamente de darle de comer y abrirle la puerta cada vez que ella quería salir y entrar.

Hace alrededor de un mes Susi comenzó con problemas de salud y desde el área de mascotas del municipio, al igual que otras entidades proteccionistas, le brindaron la atención veterinaria que necesitaba.

Lamentablemente su pronóstico no fue bueno y este sábado, finalmente dejó de existir.

Es por eso que las agrupaciones proteccionistas compartieron un emotivo escrito que habla de su historia, su fidelidad y su entrega. Ella, sin dudas, no eligió ser la perra de la Policía, pero lo hizo y le regaló su afecto a todos los que se acercaban.

Por eso, compartimos con ustedes estas palabras de despedida:

EL ÚLTIMO RECORRIDO DE SUSI 🖤🐾

Hoy hay un recorrido que Susi ya no va a hacer.

No va a escuchar las voces conocidas.

No va a seguir los pasos de quienes acompañó durante tantos años.

No va a salir nuevamente a recorrer esos lugares que fueron su mundo.

Hoy, por primera vez, Susi no va a estar.

Y duele.

Porque Susi no fue una perrita más.

Susi fue compañera.

Vivió toda su vida junto a la Policía. Creció entre uniformes, patrulleros, recorridos y jornadas interminables. Estuvo ahí, día tras día, acompañando a quienes salían a cumplir con su deber.

Ella también tenía su misión.

Acompañar. Esperar. Cuidar. Estar.

Nunca pidió un sueldo.

Nunca pidió reconocimiento.

Nunca pidió nada.

Solo estuvo.

Y quizás esa sea una de las cosas más dolorosas de despedirla: los animales entregan toda su vida sin preguntarnos qué van a recibir a cambio.

Susi dio la suya.

Hoy merece irse con honores.

Porque una compañera no se despide en silencio.

Se la despide recordando cada recorrido, cada mirada, cada momento en el que estuvo ahí. Se la despide sabiendo que dejó una huella en quienes compartieron su vida con ella.

Hoy termina su guardia.

Hoy termina su último recorrido.

Y mientras la despedimos, también tenemos que mirar hacia afuera.

A todos esos animales que están esperando.

Los que duermen en una vereda.

Los que buscan comida entre la basura.

Los que cruzan una ruta.

Los que esperan durante horas que alguien vuelva.

Los que nacen en la calle y nunca conocen lo que significa tener un hogar.

No podemos seguir naturalizando el abandono.

Porque detrás de cada perro que vemos en la calle hay una historia.

Hay miedo.

Hay hambre.

Hay frío.

Hay una vida que siente.

Y hay demasiadas Susis que merecen una oportunidad.

Que la despedida de Susi no sea solamente tristeza.

Que sea también un compromiso.

Que ningún animal sea descartado cuando deja de ser conveniente.

Que ningún cachorro sea abandonado porque “después alguien lo va a agarrar”.

Que ningún perro tenga que pasar su vida esperando que alguien lo elija.

Susi tuvo algo que todos deberían tener:

un lugar.

Una familia.

Un propósito.

Alguien que la recuerde.

Hoy nosotros la recordamos.

Y lo hacemos con los honores que merece.

Buen viaje, Susi.

Tu último recorrido termina acá.

Tu guardia terminó.

Pero tu huella queda.

Y ojalá algún día podamos decir que aprendimos de vos:

que ninguna vida debe ser abandonada a su suerte.

🖤🐾 Hasta siempre, compañera.

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