Desmontaron el Reloj Hico del Festival de Doma y Folklore para realizar una restauración

El emblemático reloj que funciona en el acceso principal del Anfiteatro José Hernández será sometido a una refacción integral. La empresa Gnomon, que lo construyó hace 12 años, estará a cargo de los trabajos.

El tradicional Reloj Hico del Festival Nacional de Doma y Folklore ya no está en su habitual ubicación.

En horas de la mañana de este lunes, el caballo y su jinete fueron desmontados del mangrullo ubicado en el ingreso principal del Anfiteatro José Hernández y trasladados hasta los talleres de Gnomon, la empresa que diseñó y fabricó el particular reloj.

El Hico fue incorporado hace 12 años y, desde entonces, se convirtió en uno de los atractivos para quienes visitan el predio del Festival.

Tres veces al día, el mecanismo se pone en funcionamiento y ofrece un pequeño espectáculo de jineteada, acompañado por un relato y una serie de movimientos mecánicos que hacen del conjunto una verdadera pieza de relojería.

Pero el paso del tiempo dejó sus marcas y llegó el momento de realizar una restauración integral.

Guillermo del Valle, fundador y propietario de Gnomon, explicó que los trabajos demandarán aproximadamente 20 días y contemplarán el desarme completo del mecanismo.

Durante ese proceso se realizará el recambio de sensores, bujes y distintas piezas electromecánicas que ya no funcionaban correctamente.

También se renovará la pintura y se trabajará sobre toda la estructura que conforman el caballo y el jinete.

La exposición permanente al sol y la lluvia, sumada a algunos desperfectos que en determinadas oportunidades dejaron al mecanismo a la intemperie, también contribuyeron al deterioro de la estructura.

Volver a ponerse el overol

La restauración tendrá además un componente especial para Gnomon.

Del Valle volverá a trabajar junto a Julio Villarreal, quien fue su socio durante los primeros años de la empresa. Ambos participaron originalmente del proyecto del Reloj Hico y ahora volverán a reunirse para ponerlo nuevamente en condiciones.

20 años marcando el tiempo

La historia de Gnomon comenzó hace dos décadas, casi como un desafío personal entre dos emprendedores que se propusieron instalar un reloj monumental en una de las esquinas céntricas de Jesús María.

Del Valle consiguió una antigua máquina de relojería que compró en San Telmo, en Buenos Aires, y junto a Villarreal comenzó una extensa etapa de trabajo, pruebas y aprendizaje para ponerla nuevamente en funcionamiento.

Después de muchas horas de trabajo, las agujas comenzaron a moverse y el reloj se convirtió rápidamente en un atractivo para los vecinos.

A partir de aquella experiencia, los emprendedores decidieron continuar con el proyecto y comenzaron a recorrer distintos puntos del país instalando relojes de grandes dimensiones.

Entre sus trabajos se encuentran mecanismos instalados en edificios emblemáticos como la Casa Rosada, el Cabildo de Buenos Aires y la Basílica de Luján.

Aunque con el tiempo Del Valle y Villarreal tomaron caminos profesionales diferentes, volvieron a trabajar juntos para darle vida nuevamente al Reloj Hico del Festival.

Actualmente, Gnomon continúa desarrollando proyectos de gran escala. Entre ellos se encuentran dos máquinas de fundición de más de 700 kilos, consideradas entre las más grandes de Latinoamérica, instaladas en Puerto Santa Cruz y Puerto General San Martín, cerca de Rosario.

Además, la empresa trabaja en la fabricación de la maquinaria para un reloj que tendrá 15 metros de diámetro y será instalado en Concepción del Uruguay.

En tiempos en los que prácticamente todos llevamos la hora en el teléfono celular, los relojes monumentales todavía conservan algo que ninguna pantalla puede reemplazar: la capacidad de detener la mirada y despertar curiosidad.

Y el Reloj Hico, después de 12 años marcando el tiempo en el Festival, tendrá ahora una nueva oportunidad para volver a sorprender.

31-08-26

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