Colonia Caroya: Un documental a 50 años de la tormenta del ‘76

El periodista Ariel Roggio llevó a cabo una obra que recoge testimonios de quienes fueron testigos de ese vendaval que arrasó con más de 2000 hectáreas de viñeros. Fue casi media hora de pedrea que no dejó nada en pie.

El 26 de octubre de 1976, alrededor de las 17 horas, los caroyenses aún no sabían que iban a ser testigos de un hecho que cambiaría para siempre el eje productivo de la ciudad.

Ariel Roggio decidió rescatar este episodio de la historia de la ciudad, que hasta ahora sólo era una especie de leyenda urbana que se fue transmitiendo de generación en generación, rescatada en algunos de los tantos libros que hablan sobre la idiosincrasia de Colonia Caroya.

Hace medio siglo, el cielo se ennegreció ya nada volvería a ser igual. Primero fue el viento, luego la lluvia y después comenzó el granizo y la piedra.

“El área afectada fue de más del 80% de la superficie de la ciudad y los daños fueron del 100%”, contó Ariel a la Radio de Noticias Jesús María.

Era un momento en que la cooperativa La Caroyense era una institución que movilizaba más recursos e infraestructura que el propio municipio.

Las cifras son estratosféricas: Durante la cosecha del ‘77 esperaban reunir más de 20 millones de kilos de uva, algo que es hasta difícil de imaginar en la actualidad. Roggio relató que ya estaban restaurando piletones de otras bodegas más pequeñas para poder resguardar tamaña producción.

Pero la tormenta del 26 de octubre destruyó la totalidad de las vides, que demoraróan tres años en volver a producir. Para entonces, muchos productores ya habían abandonado ese cultivo y se volcaron a otros, como el de la papa y la batata, tubérculos que nacen debajo de la tierra.

Algunas semanas después, el 25 de diciembre, otro meteoro, menos intenso, pero con poder destructivo, volvió a afectar la zona, con lo cual, para 1977, prácticamente no quedaban uvas.

“A partir de ahí empezó un cambio en la historia de Colonia Caroya, viñedos que se empezaron a sacar, hijos que empezaron a trabajar en fábricas, empezó a ganar notoriedad el cultivo de papa y batata, porque si caía piedra estaban bajo suelo, empezaron a trabajar en lo menos arriesgado”, relató el Director del documental.

Fue tan importante aquel fenómeno climático, que hasta llegó el gobernador de aquel momento, que llegó en helicóptero en la Plaza Nicolás Avellaneda. Pero lejos de traer ayuda o aportes para los productores, a su regreso a Córdoba Capital dijo que no hacía falta nada.

Bodega La Caroyense tampoco reaccionó con algún respaldo a quienes lo perdieron todo y, con el tiempo, cada uno fue tomando sus decisiones que, en general, fue la de abandonar el cultivo de la vid.

Ariel contó que la mayoría de los entrevistados tienen entre 75 y 80 años de edad y cada uno fue aportando su testimonio para poder reconstruir esta historia colectiva.

El 26 de octubre el documental se presentó en la Casa de la Cultura y la Historia del Bicentenario y fue uno de los momentos más emocionantes, porque algunos de los protagonistas estuvieron presentes.

31-10-26

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