La iniciativa, impulsada por el grupo “Volver a empezar”, brinda contención, información y cuidados específicos para pacientes oncológicos. El espacio ofrece un acompañamiento integral con foco en el cuidado de la piel, además de otras herramientas para mejorar la calidad de vida durante y después del tratamiento.
AUDIO: Adriana Lépore, cosmiatra
El espacio “Spa Oncológico”, a cargo de la cosmiatra Adriana Lépore, es una iniciativa impulsada por el grupo “Volver a empezar”, que nació en el año 2024 con el objetivo de acompañar a personas que atraviesan tratamientos oncológicos.
Se trata de un ámbito pensado para el cuidado integral, especialmente dirigido a quienes han experimentado cambios en la piel como consecuencia de terapias como la quimioterapia. Allí, los asistentes no solo acceden a sesiones de spa adaptadas, sino también a información clave para continuar con los cuidados en sus hogares, teniendo en cuenta las necesidades de una piel sensibilizada.
Durante los encuentros, se brindan recomendaciones estéticas específicas y se realizan masajes especializados para pacientes en tratamiento. Lépore se especializa en aportar herramientas para aliviar síntomas frecuentes como ardor, tirantez y sequedad extrema, priorizando siempre el confort y la salud dérmica.
“El mensaje que queremos transmitir es que no se trata de un spa de belleza, sino de un espacio de bienestar y confort para la piel”, explicó la profesional.
Explicó que luego de atravesar un tratamiento oncológico, la piel atraviesa múltiples transformaciones debido a los agentes químicos recibidos. En este sentido, el abordaje apunta a una reeducación en los hábitos cotidianos, desde el lavado hasta la higiene básica, para recuperar la sensación de bienestar.
Además, el grupo “Volver a empezar” ofrece otras actividades complementarias como yoga, caminatas, charlas y sesiones de reiki, orientadas a acompañar también el aspecto emocional de los pacientes.
El espacio surge ante la necesidad de generar ámbitos de encuentro, donde las personas puedan compartir experiencias, sentirse escuchadas y contenidas:
“No se trata de tener miedo, sino de contar con información. El secreto es educarse para saber cómo afrontar este proceso”, agregó Lépore.
Las personas interesadas pueden inscribirse y participar de los encuentros mensuales que se realizan en la Casa de la Historia y la Cultura del Bicentenario “Martha Canale”.
21-04-26



