En el marco del debate por las modificaciones a la Ley de Glaciares (N° 26.639), que ya cuenta con media sanción en la Cámara de Senadores, la jefa comunal de Villa Cerro Azul expuso su rechazo a la iniciativa y advirtió sobre sus posibles consecuencias ambientales, sociales y económicas.

Durante su intervención, la mandataria cuestionó el tratamiento del proyecto y el clima dentro del recinto. “Veo diputados que se han reído de compañeros y que están hablando por celular, me parece una vergüenza porque es muy difícil venir del interior del país y llegar hasta acá y poder dar la palabra”, expresó.
En su discurso, remarcó que representa a una comunidad considerada reserva hídrica natural y que, al igual que muchas localidades de Córdoba, enfrenta de manera recurrente crisis vinculadas a la escasez de agua, así como alertas y riesgos de incendios que afectan las cuencas hídricas. “Las Sierras de Córdoba actúan como fábricas de agua”, señaló, al tiempo que advirtió que la pérdida de glaciares impacta directamente en la recarga de ríos y napas, esenciales para millones de personas.
En ese sentido, subrayó que estos ecosistemas cumplen un rol clave como reguladores hidrológicos y reservas estratégicas de agua dulce. Según indicó, su afectación podría repercutir en amplias zonas del país, no sólo en regiones cordilleranas, alcanzando a numerosas cuencas, localidades y habitantes.
La jefa comunal también cuestionó la transferencia de facultades regulatorias a las provincias, al considerar que podría generar mayores desigualdades y conflictos entre jurisdicciones. Además, advirtió sobre posibles consecuencias judiciales: “Es una ley que va a tener muchos problemas por los amparos que va a generar”, afirmó.
A lo largo de su exposición, puso el foco en el impacto que podría tener la habilitación de actividades mineras en zonas actualmente protegidas, al sostener que el consumo de agua por parte de estos emprendimientos podría afectar a las economías regionales y a las comunidades locales. “El agua es un bien público, escaso y vulnerable. El agua no se negocia, el agua es la vida de los pueblos”, enfatizó.
En el tramo final, apeló a una “revisión ética y racional” frente al avance de decisiones que, según planteó, podrían profundizar el deterioro ambiental. “La información científica ya está advirtiendo sobre datos que son irreversibles”, sostuvo.
Por último, dejó un mensaje contundente en rechazo a la iniciativa: “Defendamos nuestra tierra, no a la reforma”.
26-03-26


