Un talento extraordinario a los ocho años. Entre estudio, disciplina y pasión, Máximo Casado sueña con conquistar el mundo del ajedrez. Recientemente, se consagró campeón en la categoría Sub 8, representando a la Federación de Ajedrez de la Provincia de Córdoba (FAPC). Te contamos su historia.
AUDIO:
Leandro Casado – Padre – Docente
Julieta Casas – Madre de Máximo – Árbitro
Máximo Casado – Ajedrecista
Máximo Casado es un niño de ocho años que recientemente se consagró campeón argentino de ajedrez en el torneo que se desarrolló este fin de semana en Villa Martelli, provincia de Buenos Aires.
El pequeño resultó ganador de los Campeonatos Argentinos de Ajedrez Infantiles y Juveniles 2026, en los que participaron 376 jugadores. En Córdoba, hacía más de 20 años que no había un campeón argentino.
Máximo compitió en un total de ocho rondas entre más de 140 competidores. Además, el ajedrecista local cuenta con dos reconocimientos de la Municipalidad de Colonia Caroya en la entrega de los premios “Deportistas Destacados”.
Desde pequeño, Máximo dejó entrever altas capacidades intelectuales. A temprana edad comenzó a explorar su intelecto con la rápida resolución de juegos de mesa. Como estos no lo satisfacían, su padre le enseñó ajedrez, un juego que describe como “con más movimientos que átomos en el universo”. Desde el primer contacto con el tablero, Máximo se enamoró y hoy respira ajedrez.
Posteriormente, sus padres comenzaron a buscar un lugar donde pudiera aprender la disciplina, pero al no encontrar uno, tomaron la decisión de crear una Asociación Civil Ajedística Colón para enseñar. Hace un año que la abrieron.
A pesar de que su padre Leandro Casados trabaja como instructor de defensa personal en Gendarmería y como profesor de tecnología y física, y su madre Julieta Casas como técnica en organización de empresas, ambos se capacitaron en el mundo del ajedrez para acompañar a Máximo en su formación. Actualmente, los dos son profesores de ajedrez y ella es árbitro.
Cuando no logró salir primero en Mar del Plata, él mismo se propuso estudiar y capacitarse para lograrlo, objetivo que hoy alcanzó.



Máximo contó que lo que más le gusta del ajedrez es que tiene variantes infinitas. Señaló que la mayoría de las veces se enfrenta a contrincantes “fuertes”, por lo que no se detiene hasta “obtener la mejor jugada”. Además, dijo que su pieza favorita es el caballo porque “sale para todos lados y ayuda a todas las piezas”.
El niño se prepara constantemente con un profesor online de La Rioja, Fernández Bertona, dos veces por semana, en clases de dos o tres horas. Lee mucho, estudia sus libros y reproduce lo aprendido. Su padre le brinda apoyo logístico para el control de emociones a la hora de jugar partidas largas, de más de 60 minutos, ya que muchas veces la velocidad perjudica el resultado. Busca que entienda que debe disfrutar el proceso.
Sus padres, a pesar de desarrollarse en otros ámbitos, tomaron la decisión de empaparse de la pedagogía y metodología que conlleva el ajedrez para acompañar a su hijo en los torneos. Su madre realizó un curso para ser árbitro regional.

La Asociación Civil brinda clases de ajedrez los sábados de 10 a 12 y los lunes a las 15:30 en el Centro de Jubilados.
Máximo es un niño que escribe en ruso, realiza multiplicaciones y problemas matemáticos complicados y toca el piano. Su padre lo describe como “un niño índigo”, con alta capacidad intelectual. Asiste a la escuela República de Italia y tiene un acuerdo institucional con las autoridades para que el régimen sea flexible y se adapte a su aprendizaje.
Al comienzo, sus padres creían que tenía Asperger o autismo, pero luego le certificaron que era un prodigio. Como cualquier niño, Máximo juega con barro, con su perro y al básquet; “lleva una vida normal”, pero ve el mundo de otra forma.
A pesar de que no existe un manual para criar a su hijo, sus padres lo incentivan a la lectura, alejándolo de las pantallas. “Los niños deben crecer como plantas en un jardín y no como en un vivero”, manifestó su padre. Ellos han estudiado a la psicóloga Laura Gutman, basándose en uno de sus lemas: “Criar niños fuertes para no reparar adultos rotos”.
No sabemos qué futuro le depara a Máximo, pero tiene en claro que quiere ser campeón del mundo en ajedrez. Sabe que este juego le brinda habilidades para ver el mundo de otra forma y usar el cerebro.

Máximo junto a la frase “voy a estudiar ajedrez para ganar el campeonato argentino”, en el alfabeto ruso o cirilico.
08-04-26



