Exclusiva: Roberto Schreiner detalla la gravedad de los incendios en la Patagonia

El vocero de la Secretaría de Gestión de Riesgos de Córdoba describió las condiciones extremas en las que se combate el fuego en Chubut, con sequía prolongada, llamas de hasta 30 metros y focos subterráneos que complican las tareas de los bomberos, entre ellos efectivos de Jesús María.

Roberto Schreiner, vocero de la Secretaría de Gestión de Riesgos de Córdoba

Bomberos voluntarios de Jesús María forman parte de la cuarta delegación enviada por la Provincia de Córdoba a combatir los incendios forestales que afectan desde hace semanas a distintas regiones de la provincia de Chubut.

“El número de bomberos que se inscribieron voluntariamente fue muy alto, algo que realmente es para destacar. Córdoba siempre responde cuando hay incendios de esta magnitud”, señaló Roberto Schreiner, vocero de la Secretaría de Gestión de Riesgos de la Provincia de Córdoba.

Según explicó el funcionario, los bomberos cordobeses ya se encuentran trabajando en la línea de fuego, realizando tanto ataques directos como indirectos, en un escenario que calificó como de condiciones extremas. La situación se ve agravada por una prolongada sequía:

“En esa zona hace muchísimo que no llueve, por lo menos desde octubre o noviembre. El pasto, la vegetación y hasta los alrededores de las viviendas están completamente amarillos, como si fuera pleno invierno”, describió.

Los incendios comenzaron en diciembre en dos focos de gran magnitud: uno en el Parque Nacional Los Alerces y otro en la zona de Puerto Patriada, en Epuyén. A diferencia de los incendios que suelen registrarse en Córdoba, el avance del fuego en la Patagonia es más lento debido a una vegetación más pesada, aunque presenta una complejidad mayor.

“En estos incendios hay fuego subterráneo. Mientras se trabaja en la cabeza del fuego, los flancos y la cola, de repente aparece una columna de humo a 100, 500 o hasta 1.000 metros de distancia”, explicó Schreiner.
Este fenómeno se debe a la acumulación de capas de vegetación durante miles de años que actúan como combustible. El calor se desplaza por debajo del suelo, entre piedras y raíces, y genera focos secundarios inesperados.

A esta situación explicó que se suma el llamado fuego de copa, donde las llamas se trasladan de árbol en árbol: “Estamos hablando de llamas de 20 a 30 metros de altura. Es un fuego aéreo, de copa, combinado con fuego subterráneo, lo que lo hace muy peligroso y difícil de controlar”, indicó el vocero.

Para frenar el avance del incendio, los brigadistas trabajan en la construcción de cortafuegos o brechas, que consisten en abrir verdaderas “calles” dentro del bosque. Estas tareas se realizan con motosierras, herramientas manuales y equipamiento específico del combate forestal. “No alcanza con hacer la brecha. Luego hay que enfriar el terreno, mojarlo bien y evitar que el fuego vuelva a reiniciarse”, detalló Schreiner.

En ese sentido, destacó la utilización de motobombas forestales Wick, adquiridas por la Provincia de Córdoba el año pasado, que permiten mejorar la capacidad de ataque en zonas de difícil acceso.

Respecto a la evolución de la emergencia, el monitoreo meteorológico es permanente mediante meteogramas, que permiten analizar la humedad, el viento y las condiciones hora por hora. Sin embargo, el panorama no resulta alentador. “La humedad no llega al 20%. Han pasado tormentas muy importantes por la zona, pero prácticamente no ha llovido. Mientras en otros lugares caen 20, 30 o 50 milímetros, allí apenas caen 8 milímetros que se evaporan rápidamente porque el suelo está muy caliente”, explicó.

Según el Roberto, para lograr un control efectivo del incendio sería necesario un cambio drástico en las condiciones climáticas. “Se necesitaría que llueva mucho, durante varios días seguidos. Hablamos de más de 200 milímetros en una semana para poder apagar los troncos grandes que siguen generando reinicios”, concluyó.

Mientras tanto, los bomberos de Jesús María y del resto de la provincia continúan trabajando intensamente en la Patagonia, en un operativo de alto riesgo y gran exigencia física, reafirmando una vez más su compromiso y vocación de servicio frente a emergencias de escala nacional.

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