El secreto bajo la tela: mamarrachos, sátira y memoria popular

En el marco de los carnavales, dialogamos con Elisabeth Martín para conocer el origen, el significado y el trasfondo social de una de las figuras más emblemáticas y rebeldes de la tradición caroyense: el mamarrracho. ¿Alguna vez te disfrazaste? ¿Tenés alguna anécdota para contar como mamarracho?

Elisabeth Martín, encargada del Archivo Histórico de Colonia Caroya.

En el marco de los carnavales, dialogamos con Elisabeth Martín, encargada del Archivo Histórico de Colonia Caroya, para conocer el origen y el significado de los mamarrachos, figuras emblemáticas que encarnan el espíritu satírico y rebelde de las fiestas populares.

La palabra “mamarracho” proviene del árabe hispano mujarraj, que significa bufón o persona estrafalaria.

Lejos de representar un disfraz bello, estos personajes utilizan máscaras confeccionadas con telas manchadas, con aberturas en ojos y boca. Visten ropa de trabajo gastada, a la que agregan protuberancias para exagerar la figura, y acompañan su caracterización con movimientos corporales desmedidos y gestos grotescos.

Quienes encarnan como mamarracho atraviesan un transformación; la identidad permanece relegada en el anonimato, detrás de una máscara.

La tradición también encuentra raíces en Italia. Originariamente, los trabajadores rurales que llegaban de sus labores, se colocaban las máscaras para salir a divertirse. Eran personas humildes que no disponían de recursos para gastar en disfraces elaborados, ni mucho menos costosos. De allí, que muchos mamarrachos utilizaban sus herramientas de chacra para producir ruidos con cencerros o latas.

La costumbre se trasladó a Colonia Caroya, donde incluso las carrozas incorporaban elementos como el chunque trasladando el trabajo en algo divertido.

En la actualidad, los mamarrachos desfilan en los corsos caroyenses e interactúan de manera burlona con el público, manteniendo siempre su anonimato. Históricamente, el mamarracho es quien rompe las normas de etiqueta para satirizar a la sociedad o a las figuras de poder.

Para Martín, el carnaval representa una oportunidad de transformación: “Es el momento en que el trabajador puede escapar de la rutina, divertirse y asumir otra identidad”. Así, el mamarracho aprovecha el caos carnavalesco para liberarse de los estándares preestablecidos con bromas, insultos diálogos imprecisos y juegos. En épocas de carnaval, el trabajador sale a divertirse, las jerarquías se invierten y todo puede ser cuestionado.

El grupo teatral Fra Noi también llevó esta tradición al escenario con una obra sin diálogo, demostrando que, muchas veces, el cuerpo y la máscara alcanzan para decirlo todo.

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