A más de 60 años de aquella primera reunión realizada en 1965, Noticias Jesús María busca rescatar la figura de este gran personaje de nuestra ciudad que, junto a Andrés Bravo y Jarbas Pereyra, puso primera para que, desde entonces, decenas de miles de chicos puedan disfrutar de los beneficios de una de las fiestas más importantes del país.

Elvio Roya fue el primer director de la Escuela Primer Teniente Morandini, en una Jesús María muy distinta a la que conocemos hoy: un pueblo al costado del ferrocarril, que comenzaba a forjar un futuro de enorme crecimiento. Sin embargo, nada de todo eso hubiera sido posible sin aquella humilde reunión de una incipiente cooperadora escolar, llevada a cabo a principios de 1965.
El “Maestro”, como sería conocido hasta el final de sus días, se animó a soñar con algo mucho más grande que él mismo, con un objetivo claro: que los chicos que llegaban a la escuela sin desayunar pudieran contar con un plato de comida caliente y una taza de leche.
Ese fue el motivo que reunió a un puñado de hombres y mujeres dispuestos a pensar cómo recaudar fondos para ayudar. En la mesa estaban, entre otros, Juan Manuel Corrales —presidente de la Cooperadora—, Andrés Bravo y Jarbas Pereyra, quienes fueron aportando ideas en una suerte de “brainstorm”, sin imaginar lo que vendría después.

Así nació la idea de organizar un festival de folklore, aunque surgieron dudas por la cercanía en el tiempo con el Festival de Cosquín y el temor a repetir una propuesta similar. Fue entonces cuando Jarbas Pereyra lanzó la idea decisiva: “¿Y si hacemos un festival de doma?”. Aquella ocurrencia se transformó en la piedra angular de una verdadera tormenta, pero de solidaridad.
Con el consenso logrado, comenzaron a buscar un predio y a planificar cómo llevar adelante la iniciativa. Invitaron a participar a todas las cooperadoras escolares de la zona, aunque muchas decidieron no sumarse por considerar que se trataba de una empresa demasiado ambiciosa.

Aun así, consiguieron que el municipio les cediera el terreno donde hoy se levanta el Anfiteatro José Hernández. Allí armaron tres palenques —ubicados en sentido opuesto a los actuales— y un pequeño escenario montado sobre tablones. Finalmente, el 8 de enero de 1966 dio inicio el primer Festival nocturno de Doma y Folklore de Jesús María.
Los organizadores incluso sentían temor por la reacción de los caballos, ya que las jineteadas tradicionalmente se realizaban de día, por lo que también fueron pioneros en ese aspecto.
La convocatoria fue tan grande que debieron improvisar un anillo con camiones para obligar a quienes observaban desde la calle a pagar la entrada y colaborar con la causa.
El objetivo, entonces y ahora —a 60 años de aquella verdadera epopeya—, siempre fue el mismo: que lo recaudado tuviera como destino a las escuelas.
Al año siguiente, con la colaboración de los municipios y de empresas como la Cooperativa La Caroyense, AESA y muchas otras, comenzaron las obras del Anfiteatro, ya que el espacio inicial había quedado chico frente a semejante convocatoria.
Numerosas familias adineradas de la época colaboraron con materiales, maquinaria, herramientas e incluso con su propio trabajo, para construir el gigante que hoy enorgullece a todos los jesusmarienses.
“El capital fundamental que teníamos era el entusiasmo”, afirmaba el Maestro Roya en 1997, en una entrevista concedida a la revista En Familia.
Nada pudo frenar ese espíritu solidario que este caroyense de pura cepa siempre puso al servicio de su comunidad. Participó activamente en distintas instituciones, como la UEPC, los Bomberos Voluntarios y la Biblioteca Popular Sarmiento.
Años más tarde, cuando el Festival ya se había consolidado como un coloso entre las fiestas populares del país, fue el primero en alzar la voz para sumar a las escuelas que se habían creado con el paso del tiempo y que habían quedado fuera de la organización, y por ende, de la distribución de utilidades.
Lamentablemente, en aquel momento no fue escuchado y partió de este mundo sin poder ser testigo del proceso que, hace dos años, inició el actual presidente de la Comisión, Juan López, para incorporar de manera paulatina a todas las escuelas de la región.
El sueño del Maestro finalmente se cumplió y, seguramente, desde el cielo acompañará con emoción esta 60ª edición del Festival de Doma y Folklore, cuando esté a punto de comenzar el cumpleaños más largo del mundo.
07-01-26


