Comer al: casi 9 de cada 10 familias cordobesas se endeudan para abastecer la mesa

El uso del crédito dejó de ser una herramienta para consumos extraordinarios y se convirtió en una estrategia de supervivencia básica en la provincia. El 39,3% lo hizo en comercios de cercanía, el 37,9% recurrió a la tarjeta de crédito y el 11,3% pidió plata prestada.

La pérdida de dinamismo en la baja de la inflación y la constante presión sobre la canasta básica terminaron por consolidar un escenario de alta fragilidad social en Córdoba. Según el último relevamiento del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (Ietse) del Centro de Almaceneroas correspondiente a julio de 2026, el 88,5% de los hogares de la provincia debió recurrir a alguna forma de financiamiento para comprar comida en los últimos 30 días.

Un mapa de la vulnerabilidad cotidiana

El estudio del Ietse pone en evidencia cómo las familias reorganizaron sus estrategias de consumo para no acortar la mesa:

  • La libreta del barrio al frente: Un 39,3% de los encuestados dependió del fiado en comercios de cercanía.
  • Plásticos para lo básico: El 37,9% pateó el pago de los alimentos utilizando tarjeta de crédito.
  • Redes de auxilio: Un 11,3% tuvo que pedir dinero prestado a allegados o terceros.
  • Margen mínimo: Apenas un 9,5% de los hogares logró cubrir sus compras de alimentos sin acudir al endeudamiento.

El “efecto dominó” que asfixia al comercio de barrio

El fenómeno no solo afecta el presupuesto familiar, sino que golpea de lleno a la economía de proximidad. Al transformarse el fiado en la principal vía de escape para los vecinos, los almacenes y pequeños comercios terminan absorbiendo la falta de liquidez del sistema en un contexto de ventas a la baja.

De acuerdo con el informe, se ha configurado un circuito cerrado de retroalimentación crítica: la caída de ingresos reales impulsa el endeudamiento para comer, lo que achica la capacidad de gasto futuro de las familias y, en consecuencia, ahoga la caja de los comercios minoristas. Desde el Ietse advierten que la persistencia de esta dinámica representa uno de los mayores riesgos sociales y económicos para lo que resta del segundo semestre de 2026.

03-08-26

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