A 50 años del golpe: “No fue una guerra, fue terrorismo de Estado”

La profesora e historiadora Patricia Roggio reflexionó sobre lo ocurrido en la Argentina a partir del 24 de Marzo de 1976, con la instauración de un gobierno cívico militar que se sostuvo hasta 1983, a base de sangre, fuego y muerte.

Cuando se están cumpliendo 50 años desde que comenzó el mal llamado “Proceso de Reorganización Nacional”, Colonia Caroya inauguró el Paseo de la Memoria, que fue una iniciativa conjunta de la agrupación Nativas y la Mesa de Derechos Humanos de la región.

En ese contexto, la profesora e historiadora Patricia Roggio, con una trayectoria académica que la avala, hizo su aporte sobre los hechos ocurridos en aquella noche oscura de la historia argentina.

“Cada uno de nosotros tiene la obligación moral de seguir conservando esta memoria, porque lo que pasó no fue una guerra, fue terrorismo de Estado”, afirmó.

Sostuvo que la democracia debe respetar la diversidad, el disenso y todas las ideologías. “No se puede descalificar al otro con un discurso de odio, porque el discurso de odio engendra violencia y la violencia nos puede afectar a todos, a nuestros hijos, nuestros nietos”, subrayó.

Planteó que, en cada acto, no sólo se recuerda a los 30 mil desaparecidos, sino que también se plantea una mirada hacia el futuro. “Queremos un Estado presente, que busque la igualdad de oportunidades para todos y todas”, afirmó.

Roggio sostuvo que hechos como los acontecidos en la última dictadura deben servir para reflexionar y consideró que “no puede haber diferencias entre nosotros porque sos de izquierda o de derecha, porque esto nos une a todos, este es un consenso básico que ha logrado nuestra democracia”.

“La consigna memoria, verdad y justicia es una consigna que no podemos discutir, estés parado ideológicamente donde quieras, no se puede aceptar la violencia política”, sentenció.

Son tiempos en los que el propio gobierno nacional plantea institucionalmente la “memoria completa”, desacreditando medio siglo de lucha y dolor por lo que quedó después de aquellos años de plomo, donde hasta embarcaron al país en una guerra desigual para intentar prolongar la vida de una dictadura que agonizaba.

“La memoria tiene que ser completa absolutamente, todos estamos de acuerdo con eso y nadie, desde que recuperamos la democracia hasta esta parte, ha censurado a nadie que quiera expresar su pensamiento, en los juicios se escuchó a todo el mundo, se hicieron juicios, se condenó con pruebas, no hubo dos demonios”, puntualizó.

También hizo hincapié en el hecho de que aquel modelo de terrorismo de Estado fue la herramienta necesaria para imponer el neoliberalismo en la Argentina, con las consecuencias económicas y sociales que son por todos conocidas.

Finalmente, Roggio destacó la importancia de hablar sobre política, y de quitarle el velo de ser una especie de mala palabra, cuando, en realidad, todo acto de vida termina siendo político. Es allí, en ese debate, donde todos pueden enriquecerse, si se realiza sanamente y sin odio.

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