La Justicia ya lo tenía en la mira como una de las personas que podían conocer dónde se encontraba “L”. Declaró en varias oportunidades hasta que finalmente brindó el dato clave.

La Fiscalía de Instrucción de Jesús María, a cargo del Dr. Guillermo Monti, confirmó que el testimonio de un joven que tendría una relación cercana con “L” permitió ubicar el lugar donde permaneció desde su desaparición.
La búsqueda de la adolescente tuvo en vilo a la Justicia y a toda la población durante casi 30 horas, en las que se realizaron rastrillajes y distintos procedimientos que resultaron infructuosos. Fue una enorme movilización de recursos para agotar cada una de las hipótesis que se iban generando alrededor del caso, que con el correr de las horas comenzaba a preocupar cada vez más a los investigadores.
En ese contexto, el Dr. Monti logró poner en el radar a este adolescente. Aunque el joven concurre a otro establecimiento educativo, los testimonios que se iban obteniendo coincidían en que era el novio de la chica desaparecida. Es por eso que fue citado en varias oportunidades, aunque no fue fácil obtener información certera.
Fuentes judiciales indicaron que, de a poco, los investigadores se fueron acercando y los dichos del testigo empezaron a mostrar contradicciones. Paralelamente, se iban chequeando las cámaras de seguridad de la ciudad de Jesús María y los registros fílmicos que aportaban vecinos y comerciantes de toda la región.
Finalmente, el chico se quebró y contó dónde estaba “L”: una casa abandonada ubicada en la esquina de la sede de Tribunales, hacia donde se diligenció inmediatamente un móvil policial.
”El policía golpeó la puerta y la nena abrió”, contó una fuente de la investigación.
La menor fue trasladada rápidamente al Hospital Regional Vicente Agüero, donde permanece bajo tratamiento psicológico y contención médica. Por su parte, el fiscal Monti ratificó esta mañana que la joven se encuentra en buen estado de salud y subrayó que “no hubo delito”, dado que se fue de su casa de manera voluntaria.
Al ser ambos protagonistas menores de edad, los detalles de la relación que mantenían y los motivos que los impulsaron a actuar así, quedaron resguardados.
El adolescente que aportó el dato clave no permaneció todo el tiempo con “L”, sino que continuó realizando sus actividades habituales. Esto desorientó en un primer momento a los pesquisas que, a pesar de las maniobras de distracción, lograron cumplir el objetivo de encontrar sana y salva a la menor.


