Aquel 12 de abril de 2008 quedó registrado como uno de los días más icónicos de la ciudad, que prestó su templo de la doma y el folklore para celebrar una misa que convocó a 40 mil personas. Fue su última vez en Córdoba.

Un par de meses antes comenzó a correr el rumor de que el Indio Solari podía llegar a tocar en Jesús María y la noticia impactó de lleno en los jesusmarienses, que al principio se mostraron reacios a que el mítico líder de Los Redonditos de Ricota se presentara en la localidad.
Pero con el correr de las semanas y la confirmación del show, las cosas se fueron acomodando y la ciudad empezó a prepararse para vivir su primera misa ricotera.
Un día antes del recital comenzaron a llegar decenas de colectivos con fans que se bajaban y empezaban a caminar sin rumbo, como una especie de tribu de remeras negras que iba testeando el terreno donde la tierra, seguramente, iba a temblar.
Aunque Jesús María está acostumbrada a recibir miles de personas que llegan para el Festival Nacional de Doma y Folklore, lo que estaba por ocurrir no se parecía en nada a los días de enero.
Los contingentes colapsaron las calles adyacentes al Anfiteatro José Hernández y la Avenida Juan B. Justo, la más importante de la localidad, estaba cubierta por un manto de colectivos que comenzaron a acomodarse en filas de a tres para poder estacionar.
El extenso predio de las vías del ferrocarril, que se extiende por alrededor de 20 cuadras, se cubrió de fanáticos que hicieron una previa de varias horas antes de enfilar hacia las puertas del estadio.

Una ciudad que por entonces tenía 35 mil habitantes recibió a más de 40 mil personas que coparon absolutamente todo.
Hacía dos años y medio que el Indio no subía a un escenario, desde noviembre de 2005, cuando presentó “El Tesoro de los Inocentes”, su primer disco solista, en el Estadio Único de La Plata.
Años después, los organizadores del show admitieron que, si bien el registro oficial fue de 40 mil personas, en un momento se dejaron de contar las entradas porque la cantidad de gente que quería ingresar era incontenible. De hecho, hubo algunos empujones en uno de los portones laterales del estadio.
Eran las 21:20 cuando el Míster salió con lentes de sol al Escenario Martín Fierro y el Anfiteatro se vino abajo, cubierto de banderas y rostros emocionados por volver a ver a su ídolo.
“Pedía siempre temas de la radio”, “Ramas desnudas” y “Martinis y Tafiroles” fueron los primeros tres temas que sonaron aquella noche inolvidable, todas canciones incluidas en su recientemente lanzado “Porco Rex”.
Promediando el show, que en un momento debió frenarse porque alguien le lanzó una zapatilla, sonaron “La hija del fletero” y “Tarea fina”, de Los Redondos, para dar paso a otra extensa lista de canciones que fueron y vinieron en el tiempo, saltando entre su presente solista y los temas emblemáticos que hoy lo convirtieron en leyenda.
El cierre fue, por supuesto, con “Jijiji” y el pogo más grande del mundo que, de verdad, hizo temblar el estadio, que quedaría para siempre estremecido por aquella inolvidable noche de locura y rock and roll.
Para el Indio fue un reencuentro con su público y para Jesús María el primero de muchos otros recitales que vendrían después.
Así como vinieron, los fans se fueron, sin saber que esa iba a ser la última vez que el Indio Solari tocaría en la provincia de Córdoba.


