Jesús María: Los Fundamentalistas encendieron la mística ricotera una vez más

La banda del Indio Solari convocó a más de 25 mil personas en el Anfiteatro José Hernández y revolucionó la ciudad. Un show de más de tres horas que mezcló canciones de la etapa solista del ex Redondo con los clásicos que todos querían escuchar. Una puesta escénica impactante.

Este sábado 23 de mayo fue, sin dudas, uno de esos días que quedarán marcados en el calendario de Jesús María y, con algunos matices, terminó siendo una verdadera fiesta ricotera.

Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado brindaron un show de más de tres horas sobre el escenario Martín Fierro, conquistando a más de 25 mil personas que no dudaron en hacer el aguante bajo un despiadado frío invernal.

La misa ricotera comenzó desde muy temprano, cuando empezaron a llegar los contingentes desde distintos puntos del país e inundaron las inmediaciones del Anfiteatro. Muchos pasaron por el Espacio JM, que convocó a unas 8 mil personas a lo largo del día, mientras otros improvisaron asados al costado de las vías del ferrocarril. Si bien esto no estaba permitido, hubo cierta tolerancia para evitar conflictos.

A su vez, se instalaron decenas de puestos de choripanes, hamburguesas y sándwiches de vacío que ofrecían alimentar a “los hambrientos”, como suelen llamar en el universo ricotero a quienes siguen a la banda por todo el país.

Cuando comenzó a caer el sol, la peregrinación hacia el estadio se hizo cada vez más intensa. El sector de las vías se convirtió en una especie de pasillo ceremonial para los fans, que fueron ingresando de a poco al campo y las tribunas.

Muchos entraron más de dos horas antes del show, que comenzó alrededor de las 21 con “El que la seca la llena”. La aparición del Indio Solari en las pantallas desató el primer estallido de la noche entre un público abrigado hasta la cabeza.

La puesta escénica fue uno de los grandes puntos altos: dos pantallas curvas a los costados, paneles gigantes detrás del escenario y un despliegue visual que, por momentos, remitió directamente a la estética y la simbología que históricamente acompañó a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.

Aunque el fenómeno sigue teniendo algo de extraño —miles de personas siguiendo una banda donde ya no está físicamente su líder—, quedó claro que las canciones de la etapa solista del Indio no generan la misma explosión que los clásicos ricoteros.

“El Pibe de los Astilleros”, “Salando las Heridas” y el inevitable “Ji ji ji” del cierre fueron los momentos más celebrados por un público que, de todas maneras, acompañó cada tema y no se movió hasta el último acorde.

Desde el campo también se percibió una banda extremadamente ajustada y profesional, quizás demasiado prolija para canciones que históricamente transmitieron crudeza, desborde y emoción tanto en la etapa de Los Redondos como en la carrera solista del Indio.

Cuando terminó el show no hubo demasiado espacio para el ritual del “otra”. Rápidamente comenzó un éxodo ordenado que vació el estadio en pocos minutos. Muchos se subieron a los mismos colectivos en los que llegaron y emprendieron el regreso.

La misa ricotera funciona así: aparece, estalla durante unas pocas horas y desaparece. Hasta la próxima ceremonia, que nunca se sabe muy bien dónde volverá a celebrarse.

24-05-26

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