De acompañar sueños a cumplir el propio: la historia de Carolina Gómez y su casa propia

Carolina Gómez trabaja en Cooperativa Horizonte de Jesús María desde hace más de diez años. Este viernes cumplió el sueño de la casa propia tras resultar adjudicada en el mismo sistema que durante años ayudó a transitar a cientos de familias. Te contamos su historia.

AUDIO: Carolina Gómez – operadora de Cooperativa Horizonte de Jesús María

Durante más de diez años, Carolina Gómez fue una de las primeras caras que encontraron cientos de familias al llegar a la Cooperativa Horizonte de Jesús María, con un mismo anhelo: tener la casa propia.

Desde octubre de 2016, pasó por distintas áreas de trabajo, escuchando historias, acompañando procesos y guiando a cada socio en uno de los pasos más importantes de sus vidas.

Este viernes, fue protagonista. Carolina fue una de las adjudicatarias y cumplió el sueño de acceder a su vivienda. La emoción atravesó cada momento porque, esta vez, no estaba del otro lado del escritorio asesorando a una familia, sino viviendo en carne propia aquello que tantas veces celebró junto a otros.

“Hoy me tocó a mí. Fue una decisión tomada con tiempo, sentí que hoy era el momento y el lugar de presentarme. Y acá estamos, con mi casa gracias a Dios”, expresó emocionada.

Quienes la conocen dentro de la cooperativa aseguran que siempre se involucró profundamente con cada historia. Conoce las realidades de los socios, escucha sus preocupaciones y comparte la alegría de cada adjudicación. Por eso, el momento tuvo un significado especial para todos sus compañeros y para muchas familias que siguieron de cerca su recorrido.

Carolina contó que, aunque trabajaba dentro de la institución, nunca imaginó que su nombre sería anunciado. Incluso, muchas veces pasaba por el lote y soñaba en silencio con que algún día ese lugar pudiera convertirse en su hogar.

Ahora, su rol cambió, además de trabajadora, es una socia más que continuará transitando el mismo camino que tantas familias recorren para construir su futuro.

“Somos todos iguales, todos socios”, remarcó.

Con la emoción todavía a flor de piel, también dejó un mensaje para quienes siguen esperando su oportunidad:

“Que la luchen y sigan, que apuesten porque se puede. Y a quienes todavía no se animan, que se acerquen a la cooperativa, que lo prueben y lo intenten”.

La historia de Carolina resume el espíritu cooperativo desde un lugar muy humano: acompañar sueños ajenos durante años y, finalmente, ver cómo el propio también se hace realidad.

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