Finalmente, en las últimas horas también fue detenida la pareja del principal acusado del asesinato de la abuela de 82 años en Quilino. Buscan un cómplice que está prófugo

En este marco, la Fiscalía de Instrucción de Deán Funes también está buscando intensamente a un cómplice que se encuentra prófugo. Se trata de un joven de 25 años de edad oriundo de Lucio V. Mansilla.
La traición que terminó con la vida de Vicenta: Quién era la víctima y quienes son los asesinos
El asesinato de Vicenta López, vecina de 82 años en Quilino, dejó al descubierto una historia de frialdad y traición que estremece a todo el norte cordobés. La investigación encabezada por la fiscal Dra. Analía Cepede logró reconstruir la trama de un hecho que fue fríamente premeditado por personas del círculo cercano de la víctima, motivados exclusivamente por el robo de sus ahorros.
El principal responsable de planificar el ataque sería Leandro Jaime, un hombre de 32 años oriundo de Lucio V. Mansilla. Jaime, pareja de su vecina, acorralado por las deudas y el consumo de sustancias, habría encontrado la oportunidad de cometer el delito tras haber ingresado al domicilio de Vicenta días antes, bajo el pretexto de ayudarla a cambiar un foco. En ese gesto de supuesta amabilidad, el hombre divisó el dinero que la abuela guardaba tras haber vendido recientemente su automóvil Volkswagen Gol Trend. Con esa información, orquestó el asalto para el día siguiente, reclutando a un tercer cómplice de su misma localidad para que abordara a la mujer por la espalda mientras ella regaba las plantas, evitando así ser reconocido de inmediato.
En la ejecución del plan habría participado de manera activa su pareja, Teresita Sánchez, vecina de la casa colindante de Vicenta, cuya vinculación causó una profunda consternación en la comunidad.
Sánchez, quien trabajaba como cuidadora terapéutica y proviene de una familia muy respetada, solía ser vista frecuentemente acompañando a la víctima. La frialdad de su accionar quedó demostrada al confirmarse que, para cometer el robo y el crimen, habría dejado a su bebé de apenas tres meses de vida al cuidado de su madre, enferma desde hace un par de años, antes de dirigirse a la casa de la víctima, quien ignoraba por completo la situación.
Vicenta López era una mujer buena y tranquila; jubilada de la industria del vidrio y viuda de un oficial de policía, vivía una vida apacible y sin conflictos. El dinero sustraído, que representaba el esfuerzo de sus ahorros, fue finalmente recuperado por las autoridades.
El cierre de la inspección policial dejó una de las imágenes más tristes y conmovedoras de la jornada.
Cuando los peritos ingresaron a la habitación, encontraron a Vicenta tendida sobre su cama, custodiada fielmente por su perro Cocker. El animal, en un último gesto de amor y lealtad absoluta, no se separó ni un segundo de su dueña y se resistió con gruñidos y ladridos a que los efectivos tocaran el cuerpo.
Fue necesario retirar al pequeño guardián para que la justicia pudiera completar su labor, dejando un testimonio desgarrador de la fidelidad que acompañó a Vicenta hasta su último suspiro.
Fuente: Diario Primer Informe – Franco Farías


