El IPEM 349 de Caroya se suma a la restricción de los celulares en el aula

Otra institución educativa que advirtió que los teléfonos móviles vienen generando serios inconvenientes pedagógicos. Cuentan con el respaldo total de las familias. Los alumnos no podrán llevarlos a la institución.

Como ocurre en el IPETyM 69 de Jesús María, el Colegio Giovanni Bosco de Colonia Caroya también estableció restricciones sobre el uso de celulares dentro de la institución.

Así lo confirmó uno de los coordinadores de curso, Marcos Yrazoque, que junto a su colega Celeste Petrello y a la directora Mónica Bruno, encararon la difícil tarea de establecer esta medida a través de un acuerdo de convivencia escolar.

Los alumnos no podrán llevar sus teléfonos móviles a la institución a partir de este año, salvo situaciones especiales, que deben estar debidamente justificadas y autorizadas por la Dirección.

Marcos Yrazoque, Coordinador de Curso IPEM 349

Yrazoque contó que el año pasado realizaron una jornada impulsada por el Ministerio de Educación de la Provincia y nueve de cada diez padres estuvieron de acuerdo en llevar adelante esta iniciativa.

“Nos dimos cuenta que el celular nos trajo durante estos años más problemas que satisfacciones pedagógicas”, afirmó.

Contó que llegaron a descubrir a alumnos que terminaban viendo un partido de fútbol en clase, chateaban y hasta se ponían a scrollear historias mientras se impartían los contenidos en el aula.

En 2025 se hizo una prueba piloto con los cursos del Ciclo Básico y este año se extenderá a todos los años de la trayectoria académica.

El primer signo positivo que observaron con quienes dejaron de llevar el celular a clase, fue una mayor concentración y una mejora muy importante en cuanto a la conexión entre el docente y sus alumnos.

Quedó abierta la posibilidad de que, ante una actividad especial que requiera el uso de los celulares, el profesor pueda solicitar una autorización especial, pero será la excepción y no la regla.

Es un camino que, como todo cambio, recién comienza y aún hay que recorrer, pero el equipo directivo tiene la convicción de que será un aporte positivo para la educación.

A su vez, los padres también consiguen que sus hijos dejen de estar capturados por las pantallas durante seis o siete horas al día.

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